Pese a su diminuto tamaño, los grillos rompen el silencio nocturno con su poderoso canto, una herramienta que utilizan para cortejar a las hembras. Según revela un estudio publicado esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), los machos son capaces de modular el tono de su canto, una característica que podrían utilizar para parecer más atractivos ante sus potenciales parejas.
Los grillos emiten sus repetitivos cantos durante el cortejo frotando sus alas, un movimiento que provoca vibraciones que se convierten en intensos sonidos. De esta forma, las hembras son capaces de localizar a sus pretendientes y determinar cuáles son los más deseables. Y el tamaño es una de las características más valoradas por las hembras a la hora de elegir un macho para procrear, según señalan los investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y del Instituto de Ciencia de la India de Bangalore que firman este estudio.
Hasta ahora los científicos pensaban que cuanto mayor era el tamaño del grillo, más fuerte cantaba y con una frecuencia más baja. Sin embargo, el análisis del comportamiento de ejemplares de grillos de árbol (de la especie 'Oecanthus henryi') ha permitido averiguar cómo la geometría de sus alas es variable, una característica que les permite emitir sonidos desproporcionadamente altos y con una frecuencia variable. En esta investigación, los autores explican cómo estos diminutos insectos logran modificar su canto.
Las hembras grillo tienden a preferir a los machos grandes. Según señalan los autores, la razón más probable es que esto se deba a que los ejemplares de mayor tamaño son potencialmente más capaces de encontrar recursos y utilizarlos. Es decir, su tamaño sería un reflejo de que el insecto presenta ciertas ventajas frente a sus rivales desde un punto de vista genético.
Fuente: elmundo.es

