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miércoles, 2 de mayo de 2012

Así 'ligan' los grillos


Pese a su diminuto tamaño, los grillos rompen el silencio nocturno con su poderoso canto, una herramienta que utilizan para cortejar a las hembras. Según revela un estudio publicado esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), los machos son capaces de modular el tono de su canto, una característica que podrían utilizar para parecer más atractivos ante sus potenciales parejas.

Los grillos emiten sus repetitivos cantos durante el cortejo frotando sus alas, un movimiento que provoca vibraciones que se convierten en intensos sonidos. De esta forma, las hembras son capaces de localizar a sus pretendientes y determinar cuáles son los más deseables. Y el tamaño es una de las características más valoradas por las hembras a la hora de elegir un macho para procrear, según señalan los investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y del Instituto de Ciencia de la India de Bangalore que firman este estudio.

Hasta ahora los científicos pensaban que cuanto mayor era el tamaño del grillo, más fuerte cantaba y con una frecuencia más baja. Sin embargo, el análisis del comportamiento de ejemplares de grillos de árbol (de la especie 'Oecanthus henryi') ha permitido averiguar cómo la geometría de sus alas es variable, una característica que les permite emitir sonidos desproporcionadamente altos y con una frecuencia variable. En esta investigación, los autores explican cómo estos diminutos insectos logran modificar su canto.

Las hembras grillo tienden a preferir a los machos grandes. Según señalan los autores, la razón más probable es que esto se deba a que los ejemplares de mayor tamaño son potencialmente más capaces de encontrar recursos y utilizarlos. Es decir, su tamaño sería un reflejo de que el insecto presenta ciertas ventajas frente a sus rivales desde un punto de vista genético.

Fuente: elmundo.es

Algunos dinosaurios ya estaban en declive antes del impacto del meteorito


El meteorito que impactó en la Tierra hace 65 millones de años no fue el único responsable de la desaparición de los dinosaurios. Según sugiere un nuevo estudio publicado esta semana en 'Nature Communications', algunas especies ya habían comenzado a extinguirse 12 millones de años antes de la caída de ese asteroide. De hecho, los autores creen que, aunque este objeto no hubiera impactado contra la Tierra, es probable que algunos de estos dinosaurios hubiesen desaparecido igualmente.

Esta estudio, liderada por Stephen Brusatt, investigador de la Universidad de Columbia de Nueva York y del Museo de Historia Natural, sostiene, además, que otros dinosaurios, como el célebre 'Tyrannosaurus rex', mantuvieron durante ese mismo periodo su población o, incluso, la aumentaron.

Los nuevos hallazgos confirmarían, por tanto, que estas fascinantes criaturas eran en realidad, muy diferentes las unas a las otras en cuanto a morfología y dieta. La evolución de los diferentes grupos de dinosaurios durante el Cretácico tardío fue compleja y refleja la gran biodiversidad que había entre estos animales.

Intensa actividad volcánica

Como señalan los autores al inicio de su estudio, pocos temas de la historia de la paleontología han generado tantos trabajos de investigación entre los científicos y han despertado tanta fascinación entre la población como la extinción de los dinosaurios no aviares.

Los palentólogos creen que los dinosaurios desaparecieron de la faz de la Tierra al final del periodo Cretácico (hace 65,5 millones de años) debido a la intensa actividad volcánica y al impacto de un gran asteroide. Según sostienen, la caída de Chicxulu (que según calculan, debía tener unos 10 kilómetros de diámetro) originó un gigantesco cráter en el territorio que hoy es la Península de Yucatán (México).

Sin embargo, a pesar de las intensas investigaciones llevadas a cabo durante más de 30 años, aún no está claro si estos episodios fueron los causantes de su extinción, o bien la población de estos animales ya había comenzado a descender con anterioridad.

Fuente: elmundo.es

Greenpeace entra en una central nuclear francesa para mostrar su vulnerabilidad


Un miembro del grupo ecologista Greenpeace sobrevoló este miércoles en un ala delta con motor la central nuclear de Bugel, a 30 kilómetros de Lyon (sureste), para mostrar la vulnerabilidad de las instalaciones francesas de este tipo frente a una posible agresión aérea, explicó la organización en un comunicado.

A cuatro días de la segunda y definitiva vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, la organización quiso meter en campaña el debate nuclear y para ello, entró en la zona de exclusión aérea de esa central, colocó un bote de humo sobre uno de los reactores y aterrizó dentro de la instalación, según el grupo ecologista.

"Greenpeace apela a los dos candidatos finalistas a que se comprometan a evaluar los riesgos de una agresión exterior de origen humano" en un recinto nuclear, señaló en el comunicado el grupo ecologista, que consideró que "en un mundo post 11 de septiembre, este riesgo debe ser seriamente estudiado".

El precedente de Fukushima

La central japonesa de "Fukushima nos mostró que incluso lo más improbable puede llegar a ocurrir", afirmó una de las responsables de cuestiones nucleares de la organización, Sophia Majnoni, quien pidió que no se ignore este asunto "despreciando la seguridad de los franceses".

El grupo incluyó además un vídeo con imágenes tomadas en noviembre de 2011 en las que un aparato a motor equipado de una cámara sobrevolaba la planta de tratamiento de combustible nuclear de la Hague, en Normandía, noroeste de Francia, para insistir en la facilidad con la que se pueden evitar los sistemas de seguridad de las centrales.

"Queremos que nuestros candidatos sean conscientes de que la central nuclear segura al cien por ciento no existe", declaró la organización.

Fuente: elmundo.es

Una estrella engullida por un agujero negro supermasivo


Un equipo de astrónomos ha tenido el privilegio de presenciar, en tiempo real, cómo un agujero negro supermasivo engulle una estrella. Se trata de un evento excepcional en el cosmos que, según señalan los científicos en un artículo publicado en la revista 'Nature', sólo se produce, de media, una vez cada 10.000 años en una galaxia.

"Los agujeros negros son, de algún modo, como los tiburones. Se les considera, equivocadamente, máquinas que matan de forma permanente. En realidad, permanecen en calma durante la mayor parte de su vida. Pero ocasionalmente, una estrella se aventura demasiado cerca, y es ahí cuando se desencadena el frenesí carnívoro", explica Ryan Chornock, investigador del centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y coautor del estudio.

Los agujeros negros supermasivos tienen una masa de entre un millón y mil millones la de nuestro Sol, se encuentran en el centro de la mayor parte de las galaxias del Universo y se detectan gracias a la intensa radiación que emiten cuando aspiran el gas situado a su alrededor. Por ello, cuando su entorno es pobre en gas, su radiación es débil. De hecho, es particularmente difícil estudiar los agujeros negros 'durmientes' a menos que sean sorprendidos en pleno banquete. Que es precisamente lo que les ha ocurrido a los astrónomos Ryan Chornock y Suvi Gezari, de la Universidad John Hopkins.

Un fenómeno observado en 2010

El 31 de mayo de 2010 detectaron, gracias al telescopio Pan-STARRS 1, en Hawai, un resplandor en el corazón de una galaxia situada a 2.700 millones de años-luz. La luz fue haciéndose progresivamente más intensa, alcanzado su punto culminante el 12 de julio de ese año, antes de ir apagándose paulatinamente.

El agujero negro supermasivo observado tenía una masa tres millones de veces superior a la de nuestro Sol.

"Hemos observado el fin de una estrella y su digestión por parte de un agujero negro en tiempo real", señala Edo Berger, uno de los astrónomos que ha participado en el estudio.

La estrella devorada por este agujero negro estaba tan cerca de él que las fuerzas generadas por el campo de gravidez de este 'monstruo cósmico' la han desmantelado literalmente. El gas que conformaba esta estrella ha sido aspirado por el agujero negro, provocando tal aumento de la temperatura que el fenómeno ha podido ser observado por los astrónomos.