Éste Blog está dedicado única y exclusivamente a la Ciencia. Todos los científicos/as interesados podrán encontrar en éste blog las noticias más actuales relacionadas con la Ciencia.
“Como continuación de los robots inteligentes, mencionados en entradas anteriores, aquí vemos cómo avanza el estudio de la robótica, creando robots con mayor capacidad de movimiento y un repertorio más amplio de acciones.”
A pesar de que cada vez son más sofisticados y pueden realizar más tareas, la mayor parte de los robots móviles siguen siendo rígidos y aparatosos. Además, suelen ser caros y normalmente ejecutan un limitado repertorio de movimientos. Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard (EEUU) ha solucionado algunos de estos inconvenientes fabricando un pequeño robot flexible inspirado en animales invertebrados, como los gusanos, los calamares o las estrellas de mar. Sus características se publican esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).
Este prototipo de robot es capaz de gatear, cambiar su forma de andar y sortear obstáculos ejecutando una serie de movimientos coordinados. Incluso puede arrastrarse y pasar por debajo de un cristal situado a dos centímetros de altura en menos de un minuto. Mide poco más de diez centímetros y ha sido fabricado con polímeros elásticos (elastómeros) usando una técnica denominada litografía blanda ('soft litography').
Los robots convencionales suelen moverse mediante ruedas o dando pasos. Para lograrlo, utilizan motores eléctricos y piezas metálicas rígidas, como barras y juntas. El prototipo diseñado en Harvard, sin embargo, se mueve con aire inyectado a baja presión y cuenta con cuatro extremidades que pueden ser controladas de manera independiente para conseguir un mayor número de movimientos.
Limitaciones de los robots tradicionales
El objetivo de este trabajo es mostrar el funcionamiento de un robot blando, con un diseño muy sencillo, y señalar algunos de los problemas que, en opinión de este grupo investigador, han limitado el desarrollo de robots tradicionales.
Según destacan sus creadores, liderados por George M. Whitesides, estos robots blandos permiten combinar un diseño muy simple con movimientos complejos. Además, sostienen que son más resistentes que los robots metálicos.
Y es que, aunque la robótica ha hecho enormes progresos durante los últimos 50 años, los robots fabricados con materiales duros siguen teniendo muchas limitaciones. Entre ellas, los científicos que firman este estudio señalan su inestabilidad cuando se desplazan por terrenos que presentan dificultades. También suelen ser tener problemas para agarrar y manejar objetos delicados o de tamaños irregulares.
"Son tantas las condiciones necesarias para albergar vida, que muy probablemente, a pesar del enorme tamaño del universo, no haya vida en otro sitio más que en nuestro planeta. ¿Seguro, Don Rafa? Parece ser que es posible que haya vida en el mismísimo Sistema Solar."
Los científicos sospechan desde hace años que Europa, una de las 65 lunas de Júpiter, alberga grandes océanos interiores. Un nuevo estudio que será publicado esta semana en la revista 'Nature' respalda esta teoría y sugiere que es posible que Europa sea un satélite habitable.
Eso sí, cuando los científicos hablan de la posibilidad de que haya vida en otros cuerpos del Sistema Solar no se refieren a seres inteligentes como los que imaginó Arthur C. Clarke en '2010: Odisea 2'. De hecho, en el caso de que exista o hubiera existido algún tipo de vida en Europa, lo más probable es que se tratara de microorganismos similares a los que se han descubierto en ambientes extremos de la Tierra, como los que se dan en Río Tinto (Huelva).
La NASA ofreció en rueda de prensa más detalles sobre este descubrimiento, realizado por científicos de la Universidad de Texas (EEUU).
Para llevar a cabo la investigación se utilizaron imágenes captadas por la nave espacial Galileo, que fue lanzada en 1989 a bordo del transbordador 'Atlantis' con la misión de explorar Júpiter y su sistema planetario. La sonda de la NASA ha proporcionado tanta información sobre el gigante gaseoso y sus lunas que los científicos están tardando décadas en analizarla.
Masas de agua líquida
El nuevo estudio ofrece nuevos indicios sobre la existencia de un gran océano subterráneo en una zona denominada 'Caos de Conamara'. Según explica Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, este tipo de regiones, conocidas con el nombre de 'terrenos caóticos', se caracterizan por tener una superficie helada altamente fragmentada y de forma muy irregular.
Además, los investigadores creen que este satélite podría albergar otros depósitos de agua en regiones poco profundas de Europa.
Los astrónomos pensaban que Europa (que tiene un tamaño ligeramente inferior al de nuestra luna) tenía grandes océanos subterráneos sobre los que flotaban enormes capas de hielos con un espesor de varios kilómetros. Hasta ahora, creían que los océanos interiores estaban separados del exterior y que las capas de hielo se desplazarían y chocarían unos con otros horizontalmente.
Sin embargo, este nuevo estudio, liderado por Britney Schmidt, sugiere que los movimientos verticales de estas placas también son muy importantes. Estos desplazamientos en vertical proporcionarían un mecanismo para que los océanos interiores se mantengan en contacto con las zonas exteriores del satélite.
De esta forma, "el transporte de elementos químicos desde la superficie de Europa hasta el interior, y viceversa, abre la posibilidad de que Europa sea una superficie habitable", explica Rafael Bachiller.
Por su parte, el investigador del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC) Jesús Martínez-Frías, señala que "el modelo propuesto supone un avance en el intento de comprender la compleja tectónica de la corteza helada de Europa. Su mayor o menor espesor es un factor importante desde el punto de vista geodinámico y astrobiológico (para la búsqueda de vida)", afirma a ELMUNDO.es a través de un correo electrónico.
"La hipótesis planteada enfatiza la importancia de los modelos geológicos terrestres como análogos para estudiar otros planetas y lunas. En este caso los modelos usados corresponden fundamentalmente a los volcanes subglaciares de nuestro planeta", explica el investigador.
Los procesos que tienen lugar en la luna Europa tienen rasgos en común con los que ocurren en la Antártida terrestre, por lo que la observación de estos fenómenos en nuestro planeta les ayudan a comprender lo que ocurre en otros cuerpos solares.
Nueva misión a Júpiter
Los resultados de este estudio, sin embargo, no podrán ser confirmados hasta que se envíe una nueva sonda de exploración al sistema de Júpiter, el más grande de los planetas de nuestro Sistema Solar. Dentro de un par de meses, la Agencia Espacial Europea (ESA) decidirá si manda una nueva nave para investigar el sistema planetario de Júpiter. JUICE (JUpiter and Icy Moons Explorer) es una misión de gran presupuesto (unos 700 millones de euros) que compite con otras dos, NGO y ATHENA.
Olga Prieto, investigadora del CAB-CSIC y miembro del equipo que está planificando la misión JUICE explica que, tras la retirada de la NASA, en febrero de 2012 se volverán a presentar las tres propuestas para ser evaluadas por la ESA. Si JUICE es finalmente la elegida, será lanzada en 2022 y tardará alrededor de coho años en llegar al sistema de Júpiter.
Prieto explica que Júpiter es considerado el "paradigma de planeta gigante alrededor del cual giran satélites en los que se ha detectado la presencia de masas de agua líquida". "Fuera del Sistema Solar se han detectado otros 'Júpiter' que podrían tener también satélites de hielo a su alrededor", añade.
El objetivo de JUICE será estudiar las lunas de este planeta, en especial Ganimedes, aunque también prestará atención a Europa y Calixto así como la interección del campo magnético y la atmósfera de Júpiter sobre los satélites: "El descubrimiento de masas de agua en el interior de estos satélites ha revolucionado nuestro concepto clásico de habitabilidad, pues hasta hace poco sólo se refería a planetas que poseían (o habían poseido en el pasado) las masas de agua en superficie. Estos satélites del Sistema Solar pueden también ser habitables ya que además del agua líquida pueden poseer los nutrientes y energía que la vida necesita", concluye Prieto.
"Miramos al cielo y parece que las estrellas brillan estáticas, desde siempre y para siempre, desde aquí no podemos apreciar que la luz que recibimos es de hace millones de años... La luz que recibimos son de estrellas que, probablemente, ya hayan desaparecido. Y si unas desaparecen, otras nacen, como vemos en esta noticia."
La imagen del nacimiento de una estrella fue elegida como 'Imagen astronómica del día' por la NASA el pasado 7 de noviembre. Esta astrofotografía fue tomada por el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, el Gran Telescopio CANARIAS (GTC) y el instrumento OSIRIS, situado en el Observatorio del Roque de Los Muchachos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en La Palma.
De esta manera, la nebulosa 'Sharpless 2-106', con forma de reloj de arena, podría ser fácilmente confundida con una nebulosa planetaria bipolar. Nada más lejos de la realidad. Mientras que una nebulosa planetaria representa la fase final de una estrella pequeña (como el Sol), en esta imagen lo que contemplamos es una gran nube de polvo y gas donde podrían estar formándose más de un centenar de estrellas.
Así, a una distancia de unos 2.000 años luz y con un tamaño de unos dos años luz de largo, esta región de formación estelar está iluminada principalmente por una estrella muy joven (de unos 100.000 años de edad) con una masa equivalente a la de 15 soles.
La estrella, oculta tras un disco de materia
En la imagen no se aprecia bien la estrella, al quedar oculta por un disco de materia relativamente denso. Este disco parece ser el responsable de la singular forma de la nebulosa, ya que la luz de la estrella sería absorbida por el disco en la dirección ecuatorial, pero podría escapar por los polos ionizando el gas por encima y por debajo del disco y dando lugar a las dos regiones que vemos iluminadas.
El destello de seis vértices que se puede observar en las estrellas más brillantes de la imagen es uno de los sellos característicos que imprime la especial estructura del Gran Telescopio CANARIAS (GTC) con sus espejos hexagonales.
Una imagen a partir de cinco fotos
Para obtener esta astrofotografía en color, se han utilizado cinco imágenes tomadas con el instrumento OSIRIS en el GTC: tres imágenes de 30 segundos de exposición en cada uno de los tres filtros para dar color (azul-verde-rojo), sumadas a dos imágenes en los filtros f657 y f902 (de 60 segundos de exposición cada una) como luminancia. El astrofotógrafo Daniel López fue el encargado de procesar la imagen.
El Gran Telescopio CANARIAS celebra hasta el viernes, 18 de noviembre, su IV encuentro Ciencia con el GTC.
"Miramos al cielo y parece que las estrellas brillan estáticas, desde siempre y para siempre, desde aquí no podemos apreciar que la luz que recibimos es de hace millones de años... La luz que recibimos son de estrellas que, probablemente, ya hayan desaparecido. Y si unas desaparecen, otras nacen, como vemos en esta noticia."
La imagen del nacimiento de una estrella fue elegida como 'Imagen astronómica del día' por la NASA el pasado 7 de noviembre. Esta astrofotografía fue tomada por el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, el Gran Telescopio CANARIAS (GTC) y el instrumento OSIRIS, situado en el Observatorio del Roque de Los Muchachos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en La Palma.
De esta manera, la nebulosa 'Sharpless 2-106', con forma de reloj de arena, podría ser fácilmente confundida con una nebulosa planetaria bipolar. Nada más lejos de la realidad. Mientras que una nebulosa planetaria representa la fase final de una estrella pequeña (como el Sol), en esta imagen lo que contemplamos es una gran nube de polvo y gas donde podrían estar formándose más de un centenar de estrellas.
Así, a una distancia de unos 2.000 años luz y con un tamaño de unos dos años luz de largo, esta región de formación estelar está iluminada principalmente por una estrella muy joven (de unos 100.000 años de edad) con una masa equivalente a la de 15 soles.
La Estrella,oculta en un disco de materia
En la imagen no se aprecia bien la estrella, al quedar oculta por un disco de materia relativamente denso. Este disco parece ser el responsable de la singular forma de la nebulosa, ya que la luz de la estrella sería absorbida por el disco en la dirección ecuatorial, pero podría escapar por los polos ionizando el gas por encima y por debajo del disco y dando lugar a las dos regiones que vemos iluminadas.
El destello de seis vértices que se puede observar en las estrellas más brillantes de la imagen es uno de los sellos característicosque imprime la especial estructura del Gran Telescopio CANARIAS (GTC) con sus espejos hexagonales.
Una imagen a partir de cinco fotos
Para obtener esta astrofotografía en color, se han utilizado cinco imágenes tomadas con el instrumento OSIRIS en el GTC: tres imágenes de 30 segundos de exposición en cada uno de los tres filtros para dar color (azul-verde-rojo), sumadas a dos imágenes en los filtros f657 y f902 (de 60 segundos de exposición cada una) como luminancia. El astrofotógrafo Daniel López fue el encargado de procesar la imagen.
El Gran Telescopio CANARIAS celebra hasta el viernes, 18 de noviembre, su IV encuentro Ciencia con el GTC.
"¿Hasta qué punto creíamos extraño el comportamiento de los chinos? Se han descubierto unos enormes dibujos visibles desde el espacio, y éstos han disparado todo tipo de rumores por Internet. ¿Qué puede ser? ¿Pruebas militares? ¿Centrales nucleares? En mi opinión, aunque no se menciona esa idea en esta noticia, la reacción más inteligente sería preguntar a los chinos qué narices es eso que pintan tan grande (Quizás tienen complejo de "El Manitas" personaje de Art-Attack que se dedicaba a hacer dibujos a lo grande con material de la calle).
Unos misteriosos dibujos tan gigantescos que pueden verse desde el espacio están disparando todo tipo de rumores y especulaciones en internet. Captadas desde el espacio por los satélites de Google Maps, dichas imágenes muestran unas extrañas estructuras que, según la web Gizmodo, ocupan una superficie de casi dos kilómetros de largo por uno de ancho en una zona desértica y deshabitada cerca de Dunhuang, una de las paradas históricas de la Ruta de la Seda a su paso por la provincia de Gansu y al norte del río Shule, que atraviesa la altiplanicie del Tíbet.
En una de las fotografías se aprecian enormes trazos irregulares que pueden pertenecer a unas descomunales estructuras blancas o plateadas o a caminos abiertos por máquinas pesadas entre la arena removida. Otra imagen, aún más enigmática, recoge descomunales cuadrados, que podrían ser agujeros excavados en la tierra, alrededor de los cuales incluso se distinguen restos de vehículos destrozados. Además, lo que parecen ser tres aviones se sitúan en el interior de una estructura circular, alimentando las posibilidades de que se trate de algún tipo de objetivo en un campo de tiro visible desde el espacio.
Pero, ¿cuenta China con semejante arma que pueda ser disparada desde uno de sus satélites? En principio, se pensaba que sólo Estados Unidos disponía de tal tecnología, pero el régimen de Pekín ha acelerado su modernización militar gracias a su imparable crecimiento económico y ya es capaz hasta de destruir satélites espaciales con misiles disparados desde la Tierra, como demostró en enero de 2007 para perplejidad de la comunidad internacional.
"Se han encontrado lo que seguramente sea la contaminación más antigua causada por el hombre sobre el Mediterráneo. Sin embargo, los expertos no parecen darle importancia al hecho de la contaminación, pues ven el lado positivo: estos sedimentos son una fuente de información de los periodos de Grecia y Roma."
Los primeros vestigios de contaminación causada por el hombre sobre el Mediterráneo a causa de los metales datan de unos 2.800 años, según revela una investigación dirigida por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La fecha coincide con el desarrollo minero, metalúrgico, cultural y tecnológico de las civilizaciones humanas de los periodos griego y romano.
El trabajo analiza la concentración de residuos metálicos en los sedimentos de las praderas de 'Posidonia oceanica' de la bahía de Port Lligat (Girona). Dichas praderas se extienden unas 10 hectáreas y cubren el 69% de los fondos de la bahía. Los sedimentos estudiados alcanzan los 5 metros de espesor y reflejan 4.500 años de antigüedad.
El investigador del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes Óscar Serrano, explica: «"Estos depósitos son un registro privilegiado para la reconstrucción del pasado en la costa mediterránea, un área especialmente expuesta a las perturbaciones naturales y antropogénicas". El trabajo ha sido liderado por Miguel Ángel Mateo, perteneciente al mismo centro del CSIC.
Los resultados, que han sido publicados en la revista “Science of the Total Environment”, describen un aumento inicial en la concentración de metales hace unos 2.800 años. Posteriormente, se produce un incremento en las cantidades de zinc, plomo, cadmio, cobre, arsénico y hierro hace unos 2.500 años, especialmente durante el periodo romano.
A lo largo de los últimos 1.200 años, el Mediterráneo ha experimentado un aumento gradual en la presencia de metales que se aceleró notablemente en los últimos 350 años a partir de la revolución industrial. En esta época se aprecia especialmente el aumento del plomo, el zinc y el arsénico.
Para Serrano,«"las praderas de posidonia no sólo generan registros milenarios, sino que almacenan grandes cantidades de metales pesados que refuerzan las funciones de esta planta en la biogeoquímica costera". Frente a la «clara regresión» que están sufriendo estos ecosistemas, el investigador del CSIC considera que las praderas de posidonia demuestran ser un gran filtro y sumidero de polución en primera línea de costa.
"En esta noticia podemos observar cómo la competencia puede ser una motivación extra para avanzar con mayor velocidad en la ciencia"
En abril pasado, la comunidad de físicos de todo el mundo dejó de respirar por un segundo. Un grupo de investigadores supuestamente había encontrado indicios de la partícula más buscada de todos los tiempos: la partícula de Dios o el bosón de Higgs.
En la frontera franco-suiza, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), administrado por el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), llevaba casi un año haciendo colisionar rayos de protones para encontrar al famoso bosón e, increíblemente, ya había resultados. ¿Podía ser cierto?
Filtración desde dentro
"En los primeros instantes era confuso leer la nota, pero muy rápidamente la coordinación del experimento Atlas, de donde habría salido la filtración, envió un mail aclarando que era una nota interna que no debió haberse hecho pública", cuenta Marco Aurelio Díaz, físico de la UC y jefe del grupo de esa universidad que trabaja en el LHC.
Como si se tratara de la flor y nata de la farándula, los rumores no cesaron. Pero ¿por qué tanto escándalo por una pequeña partícula?
Desde que comenzó a funcionar el colisionador -el experimento más grande construido nunca por el hombre- el hallazgo estrella, la medalla de oro, ha sido el bosón de Higgs. En términos simples, en la teoría esta partícula le da la masa al resto de la materia, cosa que hasta hoy no tiene comprobación práctica. Por eso quien la descubra se quedará con el premio gordo.
Aún no se sabe quién filtró la información, dice Díaz, ni por qué el escrito estaba redactado de forma que quien lo leyera concluyera que la carrera ya tenía un ganador.
"Por supuesto que hubo molestia entre la gran cantidad de grupos que trabajan en el colisionador, pero ahora está en el ambiente el deseo de dar vuelta la página", asegura.
Un ambiente que confirma Iván Schmidt, cabeza del equipo de la U. Santa María, el otro grupo de chilenos que trabaja en el experimento. "En la reunión de Grenoble (Francia), del mes pasado, donde se presentaron los resultados de este primer año del LHC, se confirmó que el rumor no era cierto", cuenta.
Para él, una buena explicación de lo sucedido es la enorme cantidad de gente que está trabajando en el colisionador y la gran exaltación que produce la carrera, "incluso ahora que el principal competidor, en EE.UU., va a cerrar".
Se trata del Tevatrón en el Fermilab, Illinois. Después de dos décadas, el otro gran experimento que podría haber encontrado la partícula de Dios dejará de funcionar en septiembre por falta de fondos. "Están tratando de obtener el máximo de resultados antes del fin".
Rolf Heuer, director general del CERN, dijo hace dos semanas que "la respuesta a la pregunta de Hamlet sobre el bosón de Higgs, ser o no ser, la tendremos al final de 2012". Un plazo más cauto que el que tienen los científicos.
"Estoy muy optimista y espero que a fin de año hayan noticias grandes", dice Marco Aurelio Díaz. "Si tenemos suerte, vamos a poder decir aquí está el Higgs".
Iván Schmidt comparte el optimismo y espera la aparición de la partícula para diciembre. Y no es lo único, dice: "Ya hay un montón de resultados que confirman el Modelo Estándar (la teoría que explica las leyes de la materia)".
¿Por qué esto hace tan feliz a los científicos? Porque conocer a cabalidad la materia podría ser la puerta para manejarla a voluntad.
"Según avanza la ciencia y tecnología nos vamos acercando (más rápido de lo que cabía esperar) a lo que hoy por hoy vemos como "un futuro muy lejano". Sin embargo, ese futuro llegará, si seguimos así. Se nos plantea el siguiente problema: ¿Debemos dejar que llegue? En este tipo de cuestiones hay problemas tanto filosóficos (véase The Matrix, película que refleja cómo el interés humano en crear más y mejor tecnología nos lleva a que las máquinas creadas por nosotros nos dominen) como éticas, pues si lográsemos conseguir un robot con las cualidades de un humano... ¿Cómo debemos considerarlo?
Un grupo de científicos japoneses ha diseñado unos robots inteligentes capaces de pensar, aprender y decidir como llevar a cabo sus tareas antes de actuar. Los nuevos robots han alcanzado un punto aún más humano, pero este progreso también plantea ciertos problemas éticos.
Osamu Hasegawa, profesor asociado en el Instituto de Tecnología de Tokio, ha sido el encargado de diseñar un sistema que permite a un robot humanoide conocer su entorno y resolver los problemas a los que se enfrentará en él.
"La mayoría de los robots actuales son capaces de realizar tareas preprogramadas, pero saben muy poco sobre el mundo real en el que viven los humanos", apunta. "Nuestro proyecto es construir un puente entre el robot y el mundo real para que se comporten mejor cuando entren en contacto con los hombres", dice.
El robot tiene una "red neuronal incremental auto-organizados" (SOINN), es decir, una estructura que le permite acumular y utilizar el conocimiento para "deducir" cómo llevar a cabo tareas específicas en un particular. Es capaz de reconocer imágenes y sonidos y reproducir las acciones mediante el análisis del entorno.
Mejorar, ignorar
Estos robots capaces de pensar antes de actuar aprenden a pedir ayuda cada vez que se enfrentan a una tarea superior a sus capacidades. Una vez aprenden las nuevas habilidades requeridas, el robot puede ser reutilizado para otros fines, lo que requiere una mayor reflexión para determinar qué habilidades pueden ser útiles en función de cada problema.
Además, al igual que ocurre con los humanos, el sistema permite a la máquina ignorar el 'ruido', la información insignificante que podría confundirles. Sabe diferenciar la información de interés de la que contamina.
Además, el ser humano es capaz de identificar un objeto desde varios ángulos, por deducción, y no sólo aquellos que ya ha visto y recordado. "El cerebro humano hace estas actividades de manera tan natural y automática que ni siquiera nos damos cuenta de que hay que realizar un proceso de reconocimiento extremadamente complejo visual o de audio", dijo Hasegawa.
Por su parte, el robot utiliza Internet para almacenar la información nueva. "Hay una gran cantidad de datos disponibles en Internet, pero en la actualidad, sólo los seres humanos hacen uso de ella", dice el científico que decidió darle al robot la posibilidad de conectar directamente su cerebro a la enorme base de conocimiento que es la red.
"Nunca es tarde, ni en malos tiempos se es demasiado soñador, para recordar con cierta alegría y satisfacción aquella vez en que España se puso en órbita. Quizá hoy recuerdos, pero que en su día fue experiencia, y quizás en un futuro, sean motivación."
15 de noviembre de 1974. Mañana, hace 37 años. España ponía un satélite en órbita por primera vez, un hito de la industria aeroespacial patria al que los periódicos de la época dedicaron páginas enteras. No era para menos. Un país en el que «inventaban otros» conseguía poner un cacharro en el espacio. Se trataba de un artefacto de investigación científica de unos 20 kilos de peso y el tamaño de un horno destinado a estudiar la ionosfera. Fue lanzado a bordo de un cohete Delta desde las instalaciones de la NASA en Florida.
Desarrollado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el valor del Intasat radicaba más en su construcción que en el experimento que llevaba encima. Diecisiete años después de la puesta en órbita del primer Sputnik, el lanzamiento de un nuevo satélite no era una novedad, especialmente después de los viajes espaciales que habían llevado al hombre hasta la superficie lunar, pero la tecnología espacial suponía un grado de capacitación científica y técnica considerable. Hasta el momento solo diez países en el mundo habían construido satélites artificiales. «El proyecto Intasat convertirá a España en el undécimo miembro de ese reducido club», recogía el ABC de la época.
España intentaba con su primer satélite desarrollar la tecnología necesaria para conseguir cierta autonomía en materia espacial y de telecomunicaciones. El objetivo científico del satélite era medir el contenido de electrones en la ionosfera a partir del efecto Faraday. Para ello, iba equipado con un faro ionosférico. Su esperanza de vida era de dos años, tiempo después del cual se desconectaría automáticamente y quedaría mudo para siempre, convertido en basura espacial.
Los que vinieron después
Acostumbrados a las maravillas espaciales de nuestra época -la NASA está a punto de enviar a Marte un tercer rover con tecnología española-, quizás Intasat no nos parezca muy ambicioso, pero supuso un primer paso importante para España. Un año más tarde, nuestro país se convirtió en socio fundador de la Agencia Espacial Europea (ESA) y comenzó a desarrollar su propia industria espacial. No fue hasta 1995 que la Universidad Politécnica de Madrid fabricó el primer satélite íntegramente español, el UPM-Sat, que fue seguido del lanzamiento en 1997 del Minisat, que cumplió hasta 2002 una función científica.
El 29 de julio de 2009, desde Baikonur, Ucrania, se lanzó un cohete Dnepr que llevaba entre su carga el Deimos-1 o Spain-DMC 1, satélite privado de la empresa del astronauta Pedro Duque que captura imágenes de la superficie terrestre para distintas tareas, entre ellas las acciones en casos de desastres naturales.
A principios del próximo año, la Universidad de Vigo lanzará desde la Guayana Francesa su nanosatélite «XaTcobeo» para estudiar las radiaciones alrededor de la Tierra. Apenas pesa un kilo, mucho menos que el primer pionero español en el espacio.
" ¡Más y más cacharros al espacio! Como pueden observar a lo largo del blog, nos apasiona el universo. Es por ello por lo que ahora dedicamos una fascinante entrada que relata la noticia del vuelo de tres personas nada menos a la Estación Espacial Internacional."
La nave rusa Soyuz TMA-22, con tres tripulantes a bordo, ha despegado este lunes rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI).
El lanzamiento de la Soyuz TMA-22 se produjo a las 04.14 GMT (las 5.14 hora peninsular española) con ayuda de un cohete Soyuz FG desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán) y fue transmitido en directo por el canal de televisión ruso Rossía 24.
La tripulación de la nave la integran los cosmonautas rusos Antón Shkaplérov y Anatoli Ivanishin y el astronauta estadounidense Daniel Burbank.
Casi nueve minutos después de su lanzamiento, ya en órbita, la nave inició su vuelo autónomo hacia la EEI, a la que se acoplará a las 05.33 GMT del miércoles (las 6.33 hora peninsular española), informó desde el Centro de Control de Vuelos Espaciales de Rusia la agencia Interfax.
Actualmente, la plataforma orbital cuenta con tres tripulantes: el estadounidense Michael Fossum, el ruso Serguéi Vólkov y el japonés Satosi Furukawa.
El calendario de vuelos espaciales de Rusia fue revisado en varias ocasiones debido a la necesidad de hacer más pruebas a los motores del cohete 'Soyuz', cuyo fallo llevó a la pérdida del carguero espacial 'Progress M-12M', que se estrelló el pasado 24 de agosto en Siberia.
Aquella suspensión se sumó a la de los cohetes portadores Protón y los bloques aceleradores Briz-M.
El accidente del Progress fue el primero desde 1978 y ocurrió poco después de que los cargueros y las naves Soyuz rusos se convirtieron en el único eslabón entre la Tierra y la EEI, tras la jubilación de los transbordadores estadounidenses.
La sucesión de fracasos de la industria espacial rusa continuó la semana pasada con el lanzamiento de la estación interplanetaria Fobos-Grunt, que, por un fallo aun no esclarecido, quedó en la órbita terrestre en lugar de enfilar hacia Marte.
De momento, todos los esfuerzos emprendidos por los especialistas de tierra para reanimar la Fobos-Grunt han sido estériles.
El lanzamiento de esa estación debía marcar el inicio de una ambiciosa misión de 34 meses que incluía el vuelo a la luna marciana Fobos, el descenso en su superficie y, finalmente, el retorno a la Tierra con una cápsula con 200 gramos de muestras del suelo del satélite marciano.
"Muchos científicos advirtieron que este lanzamiento tenía muchas posibilidades de fracasar, y así parece ser. Sin embargo, no se dan por vencidos: estudian la posibilidad de recuperar el aparato con destino a Fobos (luna de Marte) para poder seguir adelante en la misión de traer a la Tierra parte de su suelo (200g). El éxito de esta misión supondría la posibilidad de estudio de la materia reinante en el Sistema Solar, además de (aunque no está mencionado en la noticia) permitir avanzar en el estudio de la teoría del Big-Bang"
Un fallo impidió este miércoles que la estación rusa Fobos-Grunt tomara rumbo a Marte y los especialistas tienen sólo tres días para intentar recuperar el aparato, que quedó en órbita terrestre.
"El propulsor no funcionó. No hubo ni primer ni segundo encendido. Esto significa que el aparato no pudo orientarse por las estrellas", dijo hoy el director de la agencia espacial rusa, Roscosmos, Vladímir Popovkin, citado por la agencia Interfax.
El primer impulso debía situar la Fobos-Grunt en una órbita elíptica transitoria y el segundo, proyectarla en dirección al planeta rojo.
Lanzada a las 20.16 GMT del martes por un cohete Zenit-2SB desde el cosmódromo kazajo de Baikonur, la estación interplanetaria automática, con 13,5 toneladas de masa, quedó en órbita de apoyo en torno a la Tierra.
"No diré que (el lanzamiento) ha sido un fracaso. Es una situación imprevista, en la que hay que trabajar", dijo el director de Roscosmos.
Popovkin subrayó que la buena noticia es que el aparato aún conserva intacto su combustible, por lo que es posible repetir la maniobra de colocación del mismo en la trayectoria de la órbita marciana.
En ese caso, los especialistas podrían cargar un nuevo programa de vuelo de la estación interplanetaria, que tiene como objetivo posarse en Fobos, una de las dos lunas marcianas, y traer de regreso a la Tierra muestras de su suelo.
Posteriormente, Roscosmos informó que el aparato funciona con normalidad y que la agencia tendrá hasta dos semanas para recuperar el aparato, mientras otras fuentes adelantaron que en las próximas horas comenzará la labor de salvamento de la sonda automática.
"A las 23.00 hora local (19.00 GMT) de hoy, Fobos-Grunt se encontrará en la zona de visibilidad terrestre del cosmódromo Baikonur", afirmó una fuente de la industria espacial rusa a la agencia Interfax.
Entonces, añadió la fuente, "los especialistas recibirán la información telemétrica del aparato, lo que permitirá establecer la causa de lo ocurrido".
El objetivo es retomar la comunicación con el aparato, solucionar el problema, sea técnico o informático, y reconducirlo a su órbita de vuelo con destino a Marte.
"Tras recibir la información telemétrica se esclarecerá si el motivo de la situación irregular es la avería de uno de los aparatos. En este caso salvar el aparato ya no sería posible", dijo.
Nada más conocerse el fallo, fuentes del sector espacial ruso indicaron que éste pudo haber producido por un desperfecto mecánico en el sistema de orientación de la estación o por un problema en sus sistemas informáticos.
Horas después, otra fuente dijo en condiciones de anonimato a Interfax que la Fobos-Grunt quedó en la órbita terrestre debido al funcionamiento defectuoso del sistema de mando.
"Los especialistas habían advertido de que el sistema de mando de la estación interplanetaria no estaba a punto. El riego de fracasar por su mal funcionamiento era muy alto. Lamentablemente, se cumplieron los peores pronósticos", subrayó.
Mucho más pesimista que la jefatura de Roscosmos, la fuente indicó que las posibilidades de recuperar la Fobos-Grunt son mínimas, y agregó: "Sería un milagro".
Entretanto, otro experto advirtió de que la órbita de apoyo en la que encuentra la estación es bastante baja (208 kilómetros de perigeo y 356 de apogeo), por lo que si no se logra reprogramar su vuelo, existe el riego de que caiga a la Tierra.
"En esa órbita puede mantenerse entre cinco y diez días, tras lo cual como resultado de la pérdida de velocidad entrará en las capas densas de la atmósfera y caerá a la Tierra", dijo.
El lanzamiento de la Fobos-Grunt debía marcar el inicio de una misión de 34 meses que incluía el vuelo al Fobos, una de las dos lunas de Marte, el descenso en su superficie y, finalmente, el retorno a la Tierra de una cápsula con 200 gramos de muestras del suelo del satélite marciano.
El proyecto, con un coste de 5.000 millones de rublos (unos 170 millones de dólares), de llegar a buen término, permitirá el estudio de la materia inicial del sistema solar y ayudará a explicar el origen de Fobos y Deimos, la segunda luna marciana, así como de los demás satélites naturales en el sistema solar.
La estación rusa, que también debía colocar en órbita marciana el minisatélite científico chino Yinghuo-1, está asegurada por Centro Asegurador de Rusia, por el total de su valor: 1.200 millones de rublos (unos 40 millones de dólares).
El anterior intento de Rusia de enviar un aparato a Marte, 1996, concluyó en fracaso al caer la sonda, la Mars-96, en el océano Pacífico sin alcanzar siquiera la órbita terrestre.