"En la gran aventura de explorar y "conquistar" el universo se encuentra la misión de ir a Marte. Un grupo de astronautas superaron con éxito un experimento en el que se demuestra que sería posible física y psicológicamente (aunque con dificultades) el viaje a Marte."
"Hemos demostrado que el hombre puede volar a Marte", ha asegurado por su parte el francés Romain Charles, otro de los voluntarios que han participado en este experimento, durante una rueda de prensa celebrada en Moscú para presentar sus resultados.
Urbina, que se encerró con Charles y otros cuatro voluntarios durante 520 días en el mayor simulacro de odisea interplanetaria realizado hasta la fecha, cree que la conquista de Marte es vital para el futuro de la humanidad.
Este colombiano de nacimiento e italiano de adopción sueña con convertirse en uno de los primeros 'martenautas' de la historia y cree que "si ponemos todos los huevos en una cesta, en este caso la Tierra, las probabilidades de que la civilización humana se acabe son reales".
Urbina, quien a lo largo de su encierro realizó un videoblog en exclusiva para los lectores de ELMUNDO.es, tuvo que aislarse del mundo durante casi un año y medio en una estación sin ventanas, situada en la sede el Instituto de Problemas Biomédicos de Moscú, una dura prueba de resistencia física y psicológica que superó con nota.
Altibajos emocionales
"Tienes muchos altibajos. Cuando, por ejemplo, tus amigos y tu familia te dejan de escribir al mismo tiempo. Piensas: 'Será que se han olvidado de mí'. Es aburrido y echas de menos la relación con otras personas", dijo.
Aunque el proyecto Mars500 era un simulacro, los seis voluntarios realizaron numerosos experimentos científicos y se comportaron como si se tratara de un auténtico viaje interplanetario, lo que convirtió el experimento en un "éxito", según los organizadores.
Urbina y dos de sus compañeros, quienes vivieron en minúsculas habitaciones forradas de madera de tres por dos metros cuadrados, incluso realizaron un simulacro de caminata espacial sobre la superficie marciana tras poco menos de un año de travesía.
"Cuando llegamos a Marte, nos pusimos los trajes espaciales y salimos a la superficie, estábamos muy emocionados. No digo que sintiéramos lo mismo que un astronauta que vuela a Marte, pero será muy parecido. De verdad que nos palpitaba el corazón", confesó.
Fuente: elmundo.es



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